viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Cuanto vale su voto? Su voto vale, lo que usted vale o se hace valer.

Todos sabemos que cuando se aproxima y realiza una elección, todos nos ilusionamos y pensamos que será para mejor. En realidad, así debería ser, ya que es una oportunidad para que con nuestra capacidad de decisión, mayoritariamente, influyamos para dar inicio a los cambios que consideremos necesarios, oportunos y convenientes. Esto se espera en todo tipo de organización ya sea social, cultural, ambiental, comercial o política cuando se renuevan las directivas o autoridades.
Ello sucede cuando hacemos uso de nuestro derecho de elegir o de ser elegido. Al mismo tiempo, junto a este derecho, debemos cumplir ciertos deberes, como los siguientes: estar habilitado para votar y elegir o ser elegido; reunir la mayor y mejor información posible; tener claridad y conocimiento acerca de quienes se presentan como candidatos, qué ofrecen, qué posibilidades tendrán de cumplir sus promesas y si pondrán en primer lugar sus intereses personales, de su familia o del grupo que los apoya; o los intereses y necesidades de la comunidad, comenzando por quienes más lo requieren y justifican.

Sin embargo, en estas elecciones, observamos que algunos candidatos y quienes los apoyan hacen uso de malas artes, como por ejemplo: aprovecharse de la desinformación o desconocimiento de los (as) electores (as), burlarse de su buena fe, utilizar sus necesidades y carencias para hacerles promesas que nunca cumplen, difamar y desprestigiar a los demás candidatos, ilusionar demagógica e irresponsablemente a familias y comunidades, hacer uso del populismo para engañar haciendo creer a la gente que todo lo que pidan lo convertirán en realidad en un abrir y cerrar de ojos.

Otros creen que el voto de las personas que tienen derecho de elegir, vale un sándwich, una copa de vino o de ponche, una empanada, un premio para una rifa o bingo, una pieza de ropa, una fotografía, un ramo de flores, prometerle trabajo, una mediagua, un viaje o peor aún, pagarle una deuda. Lo que aquí ocurre, tiene que ver con la falta de respeto a su dignidad de persona. Lo que buscan es que usted venda su conciencia, su libertad, su capacidad para decidir por sí mismo. Lo que a estos candidatos y a sus mercenarios les interesa es convertir una elección en un negocio, ya que no le importa la gente, lo que les interesa es llegar al poder para aprovecharse de Usted. Y, cuando ya están en el poder creen que su voto lo compraron con lo que le dieron y al ver que Ud. lo  recibió y/o consumió, están convencidos que ya está pagado. Después, “si te he visto, no me acuerdo”; y, ahora “a otra cosa mariposa”.   

Nosotros y nuestro movimiento “Amistad Cívica”, estamos convencidos que no existe nada que sea suficiente para que alguien crea que puede comprar nuestro voto o su voto, o que crea que pueden obligarnos, amenazarnos o atemorizarnos para hacer lo que ellos quieran o desean. Asimismo, que alguien crea que nosotros y Ud. estamos dispuestos a vender nuestra conciencia y nuestra voluntad.

Para la elección municipal que se avecina, infórmese, participe y decida por usted misma (o). Recuerde, el voto debe ser informado y emitido libremente, por ello, es secreto. Sólo usted sabe por quien vota.
                                                                         Raúl Américo Betancur Ayala  
                                                                         Amistad Cívica. YUMBEL.    

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